Las Recetas Olvidadas

Un viaje etnográfico a los Andes venezolanos, cargado de aromas, sabores y poesía !

Los Remedios Olvidados

 

Las bodeguitas de antaño además de expender víveres, servían de “Boticas”, donde se vendían medicinas naturales, elaboradas con plantas silvestres de la región y hechas por las abuelas y curanderos.

En la ciudad de Mérida fue muy famosa la Bodega de “El Chamero” frente al mercado viejo por la Av. 2 Lora (años 1930-1960), en ella se encontraba desde un gancho de chimó (sustancia masticable) envuelto en un cascarón de cambur, el unto de azhoar (ungüento en caja de fósforos), herramientas, ropa, calzado, comestibles, etc., y lo que no había en esa bodega no existía en otra. De allí que cuando una persona preguntaba en un negocio por algo y no lo tenía le decían a uno en broma: “Vaya para donde el Chamero”! Este Sr. Se mudó en los tiempos modernos  para la Parroquia (en la esquina de la plaza y yo creo que todavía hace lo mismo).

Nuestras abuelas de Jají, de Ejido, de Tabay eran todas de sabiduría…. Que solían darnos abundantes consejos y les gustaba enseñarnos a cuidar el huerto, a reconocer las plantas que crecían espontáneamente en los bordes del camino y a respetar los animales que vivían en el campo. Las casas de las abuelas tenían amplias cocinas con una espaciosa alacena y un ancho armario de madera donde ellas guardaban con mimo docenas de tarros y botellas llenos de misteriosos productos de los que echaban mano  siempre que fuera necesario.


 

 

No solo eran las abuelas las que hacían estos menesteres, había también hombres. Nos contaba la abuela Mercedes que en Ejido existió un tío materno de ella llamado: Rafael María Maldonado Moreno oriundo  de Tabay, que fue el primer Boticario de Ejido, que tenía una Botica (armario) llena de frascos, balanzas y donde el mismo preparaba: jarabes,  gotas, cápsulas e infinidad de  medicamentos. Toda esta sabiduría le venía de la lectura de libros de medicina y de un instinto natural. Llegó a ser como médico durante los  años 20-30-40. A él  acudía  la gente del pueblo y de los campos vecinos.

En las paginas siguientes, encontraran pues un compendio de recetas medicinales que he descubierto en la biblioteca de mi madre, que me parecen resumir el encanto de tantos años de secretos de hombres y mujeres llenos de paciencia, que consiguieron hacer uso de la naturaleza para curar los males del cuerpo y del ánimo. Estoy seguro que muchos de estos remedios no son necesariamente oriundos de nuestra región, sin embargo, no quiero que nos privemos de ésta oportunidad que tenemos de adentrarnos en tan apasionado tema… 

 

      

 

                                                          

ANSIEDAD:

Infusión de 3 cogollos de albaca y una ramita de toronjil en ½ litro de agua. Se toman 3 tazas al día.

Una infusión de laurel: 2 y ½ cdas de hojas de laurel picada en medio litro de agua. Tres tomas al día.

 

BRONQUITIS:

4 o 5 hojas grandes de col machacadas con un rodillo o piedra. Se aplican sobre el pecho, con un paño de algodón y luego se coloca una bolsa de agua caliente. Se puede repetir varias veces.

 

DEBILIDAD (CONVALECENCIA):

Cuando una persona está débil, desganada o fatigada, después de una enfermedad se aconseja lo siguiente:

En un vaso de leche caliente, agregar una cucharada de miel de abeja pura y 1 ½ cucharada  de canela  y tomar media hora antes de cada comida.

 

ESTREÑIMIENTO:

Cuando el estreñimiento es rebelde se debe tomar en un vaso de agua una cucharada de linaza y 3 ciruelas pasas. Se deja remojar en la noche y al otro día batir bien. Tomar en ayunas el preparado por 7 días. La semana siguiente de por medio 2 días-3 días-4 días hasta llegar a una semana. Si no hay ciruelas se puede tomar solo la linaza en un vaso de agua.

 

EPILEPSIA:

Se saca jugo de la corteza del Sauco hasta llenar  un pocillo. Agregar una cucharada sopera de miel de abejas. Se cocina todo esto y luego ya frío se toma en ayunas durante una semana. Se descansa la semana siguiente, se sigue así por un par de meses en donde se notará la mejoría  o la curación.

Otro remedio que se usaba antes en el campo para la Epilepsia, consistía en macerar 3 cucharadas soperas de rosa amarilla, 3 cucharadas de ruda, 3 cucharadas de raíz de azucena, y 3 semillas de níspero picado en una botella llena de aguardiente, la cual se conservará en un lugar oscuro por una semana. Tomar una copa de aguardiente en ayunas y por la tarde. Evaluar la mejoría después de mes y medio de tratamiento.

 

“LAS SIETE SEMILLAS”

(para la digestión, la obesidad, la memoria, los triglicéridos, el colesterol, el estreñimiento).

¼ kg. de trigo en grano (sin concha)

¼ avena en hojuela (integral)

¼ de afrecho

¼ de ajonjolí

¼ de alpiste

¼ de cebada perlada

¼ de linaza.

Se tuestan en un caldero como tostar café, moviendo con una cuchara de madera hasta que dore. Se deja enfriar  y se envasa  en frascos  de vidrio. Alcanza para muchas personas. O se puede hacer con 100 grs. de cada semilla para menores cantidades.

Todas las noches se deja una cucharada en un vaso de agua y se le agregan tres ciruelas pasas. En la mañana se licua todo y se toma en ayunas. 

 


 

 

UNGUENTOS DE LA ABUELA MERCEDES:

Unto de Azahar: Vendido todavía en cajitas de fósforo en las bodeguitas de Jají-Tabay-Ejido-San Juan-Lagunillas, pueblos del Mocoties, del Sur y del Páramo, eran comúnmente utilizado en el campo para cualquier quebranto del cuerpo, pero sobre todo para el dolor de estomago, aplicándolo en medio de rezos y encomiendas, sobre la zona afectada:

Ingredientes:

Manteca de cochino

Un puño de flores de azahares (flor del naranjo agria)

Agua florida

Se machacan las hojas y flores del naranjo. Se fríen en la manteca hasta hacer una pasta y se cuela en un liencillo (tela). Se le agrega un poco de agua florida, mezclar y envasar en tarros o cajitas.

Ungüento Verde: Se hace una mezcla de cogollos de naranjo dulce, naranja agria, hierba buena, romero, ruda, geranio, toronjil, albaca, mejorana, menta y demás hierbas medicinales que se quieran.

Se lavan bien, se pican, se fríen en manteca de cochino sin sal (o de oveja) por 20 minutos hasta que el zumo de las ramas sea extraído.

El color de la manteca será de un tono verde. Se pasa por un colador (liencillo). Se le agrega agua florida y se envasa en tarros. Es bueno para todo tipo de dolores (estómago, caídas, esguinces, etc.).

 

ESGUINCES Y TRAUMATISMOS:

Calentar aceite de oliva y agregar 5 o 7 hojas de llantén. Dejar reblandecer por 15 minutos. Mojar la mano en el macerado y friccionar la zona afectada. Luego con una hoja mojada en aceite, señalar  una cruz en el mal y masajear para ablandar las venas y los tejidos. Luego colocar las hojas sobre  la zona afectada con un vendaje ajustado. 

 

NEURALGIA:

Se humedece una rebanada de pan en agua caliente. Se le espolvorea pimienta pura molida y se aplica sobre el lugar afectado. Se puede repetir la cataplasma cada vez que se sienta dolor.

 

GRIPE:

Infusión de 5 cucharadas del jugo de cebolla, el jugo de un limón mediano y una cucharada de miel de abejas. Verter en una taza de agua hirviendo y tomar 3 veces al día.

 Cocimiento de 8 cucharadas de flores y hojas de saúco (picadas) en ½ litro de agua. Tomar tres veces al día. 

 

DOLORES DE VIENTRE:

Aplicar sobre el vientre una cataplasma de papas caliente. En un poco de agua sin sal se hierven 2 o 3 papas hasta que ablanden. Se escurren y se hace un puré. Se coloca un poco caliente sobre el vientre, tapado con un paño de algodón o lana por unas dos horas. Se coloca una bolsa de agua caliente sobre la cataplasma.